Tuesday, October 10, 2006

CAPITULO II – Sobre la Felicidad y las palabras

Toda mi vida he escuchado, leído e observado la dificultad que encuentran las personas para definir que es el amor.
Primero e intrínseco, amar es un verbo. Yo amo, tu amas y todos pueden amar a quienes les de la gana.
Pero la felicidad no es un verbo y tampoco hay un verbo que le enganche. El amor (sustantivo) dispone de un verbo (amar) y un adjetivo (amado).
La felicidad tiene por ayudante un adjetivo: Feliz.

Mi duda empieza en la relación del adjetivo con los dos “únicos” verbos con los que se pueden relacionar los adjetivos.

1.1 Verbo SER – Ser feliz: cuando se admite que esta relación es el que define la felicidad de los individuos, automáticamente se sostiene que es algo propio del individuo y parte de el. Se presume por tanto que la felicidad depende de cada uno, la felicidad la decide él individuo en el mismo y que ser feliz o no depende exclusivamente de él.

1.2 Verbo ESTAR – Estar feliz: cuando se admite que esta es la relación que define felicidad, se decide que felicidad es un “estado” y depende de elementos externos al individuo. La felicidad no depende más del individuo, es un estado que puede o no ser permanente, pero que indiscutiblemente depende de elementos externos actuando para “causar” este estado en el individuo.


La felicidad, hace mucho, tuvo un antónimo que quizás nos ayudase en esta definición: La tristeza. Para saber que era la felicidad, nos bastaría buscar la “no-tristeza” y esta sí sería la felicidad. Pero hoy día ya no se escucha hablar en tristeza. Ni en “estoy o soy triste”.
Lo que se llamaba tristeza, hoy día se llama depresión y se la define como patología psicológica del hombre.
Quizás también se encuentre algo que sustituya la felicidad. Espero sinceramente que no sea otra patología…

Wednesday, August 16, 2006

Capitulo I

SOBRE LAS ELECCIONES HUMANAS.

Hoy asistiendo a la peor película que he visto en los últimos tiempos se me ocurrió una duda pulsante sobre el individuo y su entorno: ¿El cuan influye una decisión en la vida del próximo? ¿El cuan influye la misma en el mundo o en el universo?
El protagonista de la peli, Jack Sparrow, es un gran especialista en evitar decisiones e atribuir misiones (o responsabilidades) suyas a los demás, haciéndose el controlador de todos y de la propia historia.
Mientras Jack y sus “grumetes” sacaban enormes espadas y distribuyan sangre por la grande pantalla, en mi cabeza ya revoleteaba la idea de cómo las decisiones ajenas afectaban mi vida. Por ejemplo, la decisión de mi novio de volver a su casa aquella noche me dejaba profundamente herida o celosa. Ya sabía que no lograría dormir por lo menos hasta las 3 de la mañana y qué me quedaría toda la noche imaginando que estaría haciendo. También cuando un gobierno aprueba una nueva lei hace con que muchas empresas y personas tengan que cambiar su conducta o rutina. Y en lo más pequeño e individual también tiene repercusión extensa. Cuando compras un cd pirata, por ejemplo, puedes que estés desequilibrando todo un mercado, causando desempleos, quedas de acciones y al mismo tiempo, puede que estés ayudando una familia de 30 personas en el Ghanda…
Todo es relativo y conectado. Cada pequeña acción. Si compras un pan hay que entender que su decisión interfiere desde la vida de la dependienta hasta el recogedor del trigo que hace la harina.
No hay que pensar en las decisiones como una cadena, y sí como una tela de araña. Cada decisión está conectada a otra de otro indíviduo y esta a otras más que siguem en distintas direcciones. Cada nudo és una decisión que implica en unas cuantas reacciones (que serian los hilos) y que luego se reflejan en nueva decisión (nuevo nudo). Cuando se rompe una decisión se para el procedimiento y no se puede completar la tela, se queda colgada en menos líneas y ni todos los nuevos nudos de esta decisión son abiertos.
Tengo que pensar más sobre esto, pero creo que lo fundamental ya lo he dicho.
Habéis pensado ya lo que vayáis hacer hoy?

Monday, August 14, 2006

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